Nacimiento en La Puebla


Nuestra historia comienza en Puebla de Trives, una pintoresca aldea de montaña en la Galicia española. Es a escasos kilómetros de esta aldea hacia el año 1889 donde nuestro fundador, Don José Salgado ponía en marcha su molino de cacao impulsado por el Río Cabalar, que con su fuerza de montaña se convertiría en socio generoso de sus futuros emprendimientos industriales. El chocolatero también era panadero y su ambición de progreso lo llevo a introducir una nueva panadería en la región, presentando el entonces desconocido pan francés. Asimismo el río le seguiría acompañando en sus iniciativas y a comienzos del siglo supo transformar la fuerza del torrente en energía eléctrica para la puebla.

Afán de Aventura


Pero la fuerte corriente progresista de la época lo tentaría a nuestro iniciador a cruzar el Atlántico. Llevando en su equipaje las mezcladoras de chocolate y molinos de cacao, y luego de explorar distintos destinos, decide radicarse en Buenos Aires, donde tiempo después en el año 1918 construiría la actual fabrica de chocolates Fénix en el barrio de Constitución. Con la certificación de "Proveedor de la Real Casa de España" y siendo de las primeras fábricas chocolateras en el país, la empresa no solo produce su línea propia con marca "Fénix", sino que también lo hace a faVón para las primeras marcas europeas que todavía no contaban con instalaciones locales. Resultado de una profunda obsesión por la calidad fueron los premios obtenidos por la empresa en salones de Milán, Barcelona y Florencia a mediados del siglo pasado.

Espíritu de Artesanos


Más de cien años y cuatro generaciones después, continuamos fabricando nuestros chocolates con el mismo espíritu artesanal y emprendedor de nuestros ancestros. Hoy, más que nunca, la calidad es una obsesión asegurada principalmente mediante la inalterabilidad de nuestra formulas originales y la constante utilización de materias primas nobles y genuinas; distinto a la interpretación moderna donde calidad es sinónimo de certificaciones en papel.
En la actualidad la búsqueda de productividad y eficiencia llevan a la mayoría de las fábricas chocolateras a utilizar pastas semiprocesadas de cacao como inicio de sus procesos productivos. En FENIX creemos en la importancia de partir desde una cuidadosa selección del grano de cacao, controlando calidad, genotipo y origen. Esto se suma a la necesidad de un tostado óptimo y personalizado como clave para el correcto desarrollo de aromas en un chocolate superior.